Por: Sydney Pagliari

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“I am Iron Man”

Tony Stark a Thanos.

O… “El capricho de la victoria” #WhateverItTakes

El mundo se siente vacío, como nunca. Y Thanos tenía razón: “Huye si quieres, pero el destino… igualmente llega”.

Ésta también es mi carta de despedida –la de un fan– a tantos años de teorías, de leer, de aprender, de imaginar y de soñar… a ese niño que nunca creció.

He reescrito, reeditado, borrado y dejado en blanco la página en pro de hacerle “justicia” a lo que sentí al ver este film con semejante anticipación, mi clítoris mental vibraba de emoción y se mojaba con cuanto cuadro en pantalla aparecía frente a él. Y aún así, sin importar cuan largas sean estas líneas, siento que esa justicia, en su subjetividad no le llega a los talones.

Avengers: Endgame llega luego de 11 años de un universo compartido que nació de la nada, con una sola escena post créditos en Iron Man (2008) y que la verdad a mí, y a much@s nos dejó confundidos… esto de un mundo compartido entre varios films era una idea efímera, extraña y de difícil ejecución imaginativa, pero que dio a luz a 22 films, unos buenos, unos malos, unos mediocres… pero entre todos, llenos de PERSONAJES entrañables y aventuras inolvidables que mantienen la fragua encendida, ese fuero interno de niño interior que aun llevo dentro, comandando mis acciones y emociones, aún… a mis 30 años.

Pero a pesar de la emoción y de que debería ser objetivo, sé que éste NO ES un film perfecto, pero es un film que “se entrega a sí mismo”. Es una carta de despedida, un adiós, el cierre de un ciclo que permite que el apego a una etapa  termine como toda buena historia, con el bien triunfando sobre el mal, pero sin dejar de lado los sacrificios personales y el sabor agridulce de la victoria “cueste lo que cueste”.

Los hnos. Russo se despiden de Marvel como directores, productores ejecutivos y guionistas luego de erigir y continuar la excelente guianza de Jon Favreau y Kevin Feige desde los inicios de este MCU (Marvel Cinematic Universe) por allá en 2008 cuando yo era un imbécil de 18 años. Stan Lee no se le debe crédito, sino como consultor e imagen de Marvel Comics, pero los conocedores, sabemos que él era el Edison del mundo de los superhéroes.

Hablemos de lo “técnico”…

La fotografía ésta vez juega con colores fríos y cálidos sin temores. Los colores usados para denotar emociones de vacío en el primer acto, como los grises y azules están tan bien matizados que no sentirlos es imposible.

El plano y el encuadre… hablan como notas en un pentagrama, dando continuidad a “Infinity War” como una sola película, pues en la producción fueron rodadas como una sola. Se siente como la misma unidad, como la misma historia y eso es lo que la hace estar bien escrita y dirigida. Pocos planos detalles y generales, para centrarse más en primeros planos de los personajes (palabra que amo, y destaca en este film), pues es una historia sobre ell@s, narrada por ellos, y esos saltos de locación desde la Tierra, Titan, Vormir, la nave de Thanos, New York abandonada… generan una sensación de grandeza que hacen abrumar la mente al ver la película.

La banda sonora de Alan Silvestri es cuando menos perfecta, mejor que la de su predecesora, con temas como “Main on end” o “The tool of a thief” destacando en sus composiciones, que no dejo de escucharlas. Las secuencias de acción, coreografiadas con mucha intención de mantener la vista, pulcras e inmersivas.

¿Y la narrativa qué?

“Endgame” retoma los acontecimientos luego de 23 días casi de la “decimación” (como se le conoce en el cómic) o el chasquido de Thanos, arrasando con el 50% de la vida consciente en el universo de manera aparentemente aleatoria; y nos presenta a un grupo de Vengadores derrotados y desesperados por la frustración de la derrota, algo a lo que evidentemente nunca estuvieron acostumbrados pues, salir airosos de cada situación era el pan de cada día. Vemos a Tony a punto de morir de inanición y a una maravillosa Nébula que se convierte increíblemente en heroína y villana en un mismo film, con una interpretación magistral de Karen Gillian (ya decía yo que la estaban desperdiciando).

Creí que 3 horas quizá serían pesadas, pero no se sienten. El maravilloso “pacing” de edición y el “momentum” de cada secuencia, de cada equipo de héroes y la cohesividad de la idea principal de la misión (a pesar de lo científicamente incorrecta) me hicieron sentir que veía 3 films en uno. Los 3 actos estructurales se sienten, literal, como pocas veces en una película lo he visto: es una curva emocional que deriva en una cascada de lágrimas de tristeza y felicidad por el “enclosure” de cada arco argumental, cada personaje brilla, nadie es dejado atrás como un elemento de apoyo sino como parte de un todo, de un EQUIPO, una FAMILIA.

Sí, hay cosas sin lógica. Y la lógica de MARVEL a veces me emputa, porque Disney está detrás y es evidente que el guion debe ser digerible a prueba de retrasad@s que solo van a verle el culo al Cap. (no las culpo, hasta yo), o las bubbies a Scarlett Witch. Así que había que ser sencillos pero profundos y, usar la idea del Reino Cuántico como excusa para los viajes en el tiempo me pareció bien ejecutada.

El verdadero enemigo es el tiempo. Con referencias a “Back to the future” lo evidencian, destruyen teorías, inventan otras y le ponen una nueva e inusual esencia a la temática ya “gastada” de Avengers, que te hacen sentir que además de superhéroes, ves un film sólido, de aventuras y ficción al estilo Indiana Jones, con momentos hilarantes y situaciones estresantes y profundamente emocionales.

El argumento.

En Endgame, lo irracional bebe de la locura: eventos extraños que no tienen una aparente lógica de ser ocurren, como que Thor dejó al Thor del pasado… ¿Sin Mjolnir? Eso repercutirá enormemente en otra línea temporal, pues ese Thor jamás sabría cómo recuperarlo. Así como el Capitán Puerto Rico levanta el martillo, eso se venía venir, sí, y estuvo de puta madre, me hizo eyacular un poquitín… Pero ¿COMO CARAJO aprendió a usarlo, darle vueltas y conjurar el trueno de Asgard? Se supone que conjurar el poder del trueno es una cosa muy diferente a blandir un escudo como frisbee.

El primer acto es lento: una rata salva a Ant-Man (¿Mickey?), y en palabras de Walt Disney: “Todo comenzó con un ratón”. Si esa rata no hubiera pisado el botón… Thanos estaría de lo lindo haciéndose su caldito en Titán. Todos se reencuentran, llega Tony, arman el primer plan… todo parece fácil, y vuelven a fallar, como en la vida real. No pueden contra el discurso de Thanos, que destruyó las gemas porque eran una tentación usarlas, que tipo tan genial; hasta Steve lo asume en un par de líneas: “El agua es más limpia ahora (…) vi ballenas en el Hudson”, en referencia a los pros de la decimación del Titan Loco. Y luego… cada quien hace su vida, unos progresan y olvidan, se perdonan, otros… no pueden y se hunden, cada quien procesa el luto y el sabor del fracaso a su manera y eso… los hace cercanos a nosotros como audiencia, aumentando el pacto ficcional. Este acto, es un “statement” o una preparación de lo que viene apenas.

El segundo, nos sitúa 5 años después: (¿recuerdan cómo se sintieron en el cine con eso? Yo suspiré, no sé si de dolor, o de emoción… pero lograr eso en la audiencia, que el paso del tiempo duela… a eso le llamo yo escribir una película) con el regreso de Scott a la base de los Avengers, que ahora lidera Natasha para ofrecer una alternativa: volver en el tiempo y cambiar todo lo que pasó; Algo poco sustancial y carente de sentido para un equipo de héroes que no sólo perdió la esperanza y la moral, sino que se encuentra disperso viviendo sus vidas. Bruce y Tony, las mentes detrás del equipo, son la esperanza para descifrar el mundo cuántico y hacer posible el viaje en el tiempo, pero mientras Banner acepta, Tony se rehúsa, quizá egoístamente pero de manera comprensible pues él, de todos, es el que más ha perdido. Pero luego, un punto de giro ocurre dando lugar a la solución, y los equipos se unen en una misión que parece no sólo suicida sino absurda: volver en el tiempo y rescatar las gemas antes de que Thanos las encuentre.

Aquí ocurre lo que hizo famoso a Game of Thrones, y el ritmo de la narrativa cambia sustancialmente, pues Natasha se sacrifica en una breve pero funesta pelea con Hawkeye por la gema del alma, que se encuentra en Vormir, lugar donde murió Gamora a manos de su sugar daddy Thanos. Es un acto heroico y de sacrificio totalmente “justificado” por las frustraciones de ella como líder y Vengadora, ella no tenía nada que perder, Hawkeye, si.

Oh… ¡La maldita subjetividad!

Creo que cada decisión tomada para cada arco argumental es asertiva y acertada, no escatimaron escrúpulos en sacar de la ecuación dignamente a quienes tuvieran, y quedó de puta madre.

No obstante, fui a verla por Thanos, y me decepcionó que fuera reducido a menos que un contrapeso para los Avengers, no prueban que su tesis esté equivocada, no hicieron que cambiara de parecer al yo “estar de su lado”. No es esa fuerza “inevitable” como él mismo dice, o al menos no lo sentí amenazante; si, tiene sus momentos, y si… la batalla final demuestra que no necesita las gemas para joderlos a todos, en especial a la inútil de Carol Danvers. La tierra vuelve al final a la sobrepoblación y la distribución desaforada y no-equitativa de recursos. Es decir, el universo, vuelve a ser pobre e inhabitable. ¡Wow, que emoción!

Me encantó que la bitch de Captain Marvel no tuviera sino 4 escenas, que su “Deus exmachina” final atravesando la nave Chitauri fuera absurdo y no hiciera mella en las fuerzas de Thanos, que sus líneas causaran abucheos en la sala en el estreno (¡incluso por mujeres!), que su corte nuevo de viejo lesbiano fuera ridiculizado por Rocket Raccoon, que Thanos le diera en la madre en su carita arrogante con la gema del patriarcado, que no sirviera para nada. No se merece nada por feminazi, y es culpa de Brie Larson, por que el personaje de Carol Danvers es MARAVILLOSO en los comics. Marvel ibas bien, pero fallaste en ese casting.

Nébula, me perdonan fue lo MEJOR de Endgame, una total sorpresa. Lo que hicieron con el físico de Thor, y que no usara poderes de princesa para ser musculoso de nuevo, demuestra que es más que un niño lindo. Ant-Man tiene al fin el protagonismo que se merece. La fusión permanente entre Bruce y Hulk es perfecta, con un CGI maravilloso. Las escenas en el pasado bien recreadas. El cameo de Stan Lee, el último, estúpido pero doloroso. TOD@S brillan con justicia.

La escena de Thanos vs. el Capitán fue maravillosa… pero le rompe el escudo con… la espada, ajá… y luego Steve ¿se lo… da a Sam –Falcon- entero en el futuro? ¿Cuántos escudos habían? ¿Se robó el escudo del Capitán América del pasado así como Thor el martillo?

Además de que esta entrega del escudo a Sam es por ser sólo “políticamente correctos”, pues es OBVIO que Bucky era una mejor opción, ya que Steve confía plenamente en él, y sería mejor verlo a él, un personaje con un pasado oscuro, ser el nuevo símbolo de una nación en decadencia, pero es un ex terrorista al final. Quizá en la serie de Disney+ “Falcon & Bucky” veremos más. No obstante a Anthony Mackie le sobra carisma, aunque en los comics, Falcon como el Capitán América ha fracasado.

La narrativa es DEMENCIAL: pocas cosas son realmente predecibles incluso para alguien que se leyó los tres tomos de “Infinity Gauntlet” como yo o algunos de ustedes. El final de la santa trinidad de Marvel (Tony Steve y Thor) es llevado con sutileza dejando “descansar” a cada personaje, sin dejar muchos cabos sueltos (excepto el de Thor, que le dejó el reino de New Asgard a Valkyrie, WTF… tienes 1500 años de sabiduría ¿y de verdad harás eso?). Pero son éstos riesgos los que precisamente hacen a Endgame una piedra angular en materia de narrativa… no temen darle un giro humano a sus personajes, poniéndolos a luchar con enemigos terrenales como ataques de pánico, estrés post traumático, ansiedad y depresión, así es la guerra, te cambia, y en ellos más se nota pues eran el escudo de la tierra… y fallaron.

El Fanservice y los one-liners se hacen presentes con algunas de las mejores sentencias personales en todo el universo, con chistes adecuados, en momentos precisos y sin saturar el clímax de emociones que arropa al film como un manto de inevitable nostalgia. Mis aplausos al equipo creativo, se lucieron.

La representación femenina… ese momento #Girlpower, ¡lo amé! Les dieron un MERECIDO momento -aunque lamentablemente breve- a todas de brillar y de proteger el guantelete y a Peter, les juro que grité y me emocioné, pero me dolió que Natasha no estuviera ahí para asesinar Chitauris con ellas. ¡Eso era feminismo del bueno! Por fa, no se quejen y digan que “es forzado”, no, era justo y necesario y por mí, que haya una película con todas (sin Captain Marvel, plis).

En conclusión…

Podría hablar más, mucho más de Endgame… Pero escenas como la del funeral, me hicieron sentir de verdad que estaba viendo la culminación de algo, el verdadero final de una era cinematográfica. Recuerdo sentir ese vértigo del adiós, despidiéndome mentalmente de cada uno de ellos, en la secuencia final donde la cámara muestra a cada personaje que asiste al funeral de Tony, cada persona que impactó de una u otra manera en su vida. Debí haber estado ahí.

Desearía haber visto la relación de Dione Thanos (Dione es el nombre su mamá le dio) con Death -la muerte-, saber a dónde fue a parar el Guantelete, que sería ahora de las gemas ¿se esparcieron por el universo como las esferas del dragón?, que pasó realmente con los que murieron asesinados a manos de Thanos como Vision, Heimdall y Loki, que pasaría con Red Skull una vez que entregó la gema del alma, ¿dónde está Adam Warlock si Ayesha lo creó en Guardians of the Galaxy Vol.2 (escena post créditos) y su aparición hubiera sido genial?, que iba a hacer Thor ahora luego de Endgame…  pero la más importante es… ¿ahora qué sigue? ¿Los Eternals? ¿Galactus? ¿Kang? ¿Avengers Vs. X-men? No sé, pero más Thanos… Plis, más.

Veredicto final…¿?

Marvel, gracias. Te superaste y entregaste un film sólido con un final cohesivo, argumentado y casi perfecto, “nailed it”. Me siento contento de saber que mis personajes favoritos, los de mi niño interior, los que crecí admirando, imitándolos en tardes de juegos siendo Iron Man arbitrariamente con otros niños (ventajas de ser siempre el alto), los que veía luchar página a página y que me acompañaron en mis momentos más oscuros haciéndome viajar a otras galaxias, conflictos y batallas saliendo siempre airosos, con moralejas densas y emociones duraderas. Gracias, por presentarle a una nueva generación un evento cinematográfico que hizo que muchos se enamoraran del cine, que unió personas, parejas, amigos a kilómetros de distancia en expectativa por saber qué ocurriría en el siguiente capítulo; gracias por tomarte en serio y hacerle honor a cada personaje, historia y villano, con errores a veces, pero siempre con amor.

No esperaba menos. I love you 3000. Adiós.

La “Infinity Saga” llegó a su final.